sábado, 1 de marzo de 2014

En la Casa de la Provincia, Exposición retrospectiva "La dama entre duendes" de Pepi Sanchez



La vocación de Pepi fué tan temprana que se diria prenatal. Con solo nueve años recibe clases en el estudio de José Maria Labrador. A los doce años gracias a una dispensa especial ingresa en la recien inagurada Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungria de Sevilla, de la mano del pintor Jose Hernandez Diaz.
Los primeros cuadros juveniles fueron trabajos de escuela copiando del natural, destacando los estudios de la figura, las numerosas vistas del pequeño jardin de su casa en la calle Pimienta del Barrio de Santa Cruz y los retratos que hacia a su hermana. Ya fuera de la Escuela de Bellas Artes abandona el academicismo y marcha durante la decada de 1950 por un camino de busqueda lleno de rupturas y tentativas formales, ninguna de las cuales le satisface, en las que encontraremos tematicas religiosas y centradas en el mundo de la mujer.
La experiencia de la maternidad le ayuda a encontrar a partir de 1960,  un mundo totalmente personal y cada vez más imaginativo en una regresión voluntaria que la hace abandonar todo naturalismo para derivar en un mundo de personajes y animales fantasticos, flotando sobre fondos abstractos y petreos, que poco a poco acaban convirtiendose en paisajes y arquitecturas  imposibles. A esta tematica onirica y surreal, relacionada con cuentos infantiles y apoyada en su visión personal de la iconografia renacentista, se va añadiendo conforme madura su estilo, una carga de ironia y de critica sin perder sin embargo su caracteristica dulzura: princesas reivindicativas, cariatides que quiern escapar de su carga, principes azules rechazados...

Todos los cuadros son al oleo y sin titulo, aunque este sea el pequeño patio de su casa.

El realismo no me gusta. Mantener las proporciones me aburre. Por eso en mi obra hay figuras cabezonas, angeles que se escapan, casas que parecen como si fueran ropajes. Ante la realidad, y no ya la violenta, sino la sublime, me siento incapaz de entrar.

LA FANTASIA EL SURREALISMO
Me quedé con las ganas de leer cuentos, de jugar, de bailar cuando era joven, de todo. No lo hice en su dia y, posiblemente, como me quedé con ganas de contar cuentos, me los cuento yo.

A veces en mi pintura hay un cierto ...amor por lo infantil: cosas que pueden parecer torpes, desproporciones. Quizá sea añoranza de mi infancia.

Entiendo que el surrealismo está demasiado sometido al tema, marginando, sin embargo, la pintura. El tema ha de interesarnos a la vez que la pintura, pero esta está por encima del tema.

Para los abstractos soy realista, y para los realistas soy daliniana, pero no tengo nada que ver con el mundo de Dali, mi mundo es el de la serie de personajes de los que me rodeo.
Sigo trascribiendo comentarios de la autora de estas obras sobre sus temas en diferentes entrevistas...  Al principio de pintar me agarraba al tema como salvación del cuadro. Ahora me agarro a mi misma, a mi mundo interior. Y pinto  y pinto sin preocupaciones y sin perjuicios...

No hay comentarios:

Publicar un comentario